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India

Regateo

El regateo es una práctica muy popular en muchos países de Asia. En las tiendas donde el precio no está fijado, los vendedores están acostumbrados a entrar en un juego con el comprador para encontrar un precio que les sienta bien a ambos. Te comentamos algunos aspectos sobre el regateo en la India.

Regateo en la India

En el caso de los medios de transporte para moverse por ciudades de la India, como los taxis y rickshaws, se puede regatear el precio si no cuentan con un medidor o taxímetro. Si lo tienen, asegúrate de que lo vuelvan a 0 rupias al comienzo del viaje. Si no lo tienen, intenta preguntar en tu hotel qué precio tendría que tener de acuerdo a la distancia que recorrerás. Además, deja claro antes de subir que ese precio incluye a todas las personas y maletas.

En cuanto a tiendas, en la actualidad es cada vez más común encontrar las que tienen precios ya fijados, como en centros comerciales y las que tienen un cartel que dice “fixed rate”. Sin embargo, en los sitios donde no hay un precio marcado, el vendedor dirá uno esperando que sea regateado. Por ello, por lo general son más altos que lo que en realidad cuesta el objeto/servicio.

Consejos para el regateo en la India

  • Por lo general el primer precio que indica el vendedor es dos tercios mayor al que cuesta en realidad. Puedes bajarlo hasta un tercio de ese precio determinado, o mínimo hasta la mitad del mismo.
  • Mantén la calma en todo momento. Si no estás dispuesto a regatear y ser paciente hasta llegar a un precio conveniente, no lo hagas. Siempre habla con un tono de voz normal, no grites y no uses palabras groseras.
  • En un mercado seguramente encontrarás el mismo objeto en distintos puestos. Si en uno el precio no baja al que deseas, intenta en el siguiente. Eso sí, asegúrate de que la calidad sea la misma. Además, siempre realiza un sondeo de los precios en los comercios próximos para ver qué cobran allí por el mismo producto.
  • Por lo general, al intentar irte del puesto, los vendedores te ofrecerán un precio un poco menor al que habían dicho, o hasta aceptarán el que tú ofreciste.
  • Algunas veces encontrarás vendedores que querrán apelar a las emociones con historias personales, como que tiene hijos y necesita darles de comer. Si lo utilizan como método de venta, probablemente esté intentando fijar un precio muy alto.
  • Nunca dejes a la vista la cantidad de dinero que tienes en el bolsillo ni preguntes por el cajero ATM más cercano. Eso da la pauta que tienes más dinero del que pretendes pagar. Lo que puedes hacer es mostrar el dinero en efectivo que piensas pagar como máximo.
  • Si pagas con tarjeta de crédito o débito, posiblemente pidan un 2% o 3% extra sobre el precio establecido por los recargos que realizan los bancos por la transacción. ¡No lo pagues! El precio en sí ya incluye ese monto extra, por lo que estarán intentando subir el precio, no compensar ese cobro.
  • Intenta no mostrar demasiado interés en el producto, como si realmente no te importara tanto llevarlo o no.
  • Pide un descuento si tienes pensado llevar más de un objeto de la misma tienda.

Otros aspectos sobre el regateo

El regateo en la India no es común en zonas rurales o de poco turismo. Por lo general, el vendedor ofrece el mismo precio que a los locales, por los que en ese caso no habría que intentar bajarlo.

Tienda - regateo

En el caso de artículos envasados como el agua embotellada, alimentos envasados, electrónica y cosméticos, tampoco se espera regateo. El precio incluye los impuestos que tiene que pagar el vendedor, por lo que no es común que se baje.

Finalmente, algunas tiendas aún cuentan con un sistema “tradicional” y muy bonito de ventas. Por ejemplo, en tiendas donde venden alfombras o saris. En estos sitios el vendedor te ofrecerá un asiento, te traerá un té y te mostrará una infinidad de ejemplares de sus productos. Esta forma de vender muestra la hospitalidad de los indios, invitando a los extranjeros a su pequeño negocio y comentando características sobre el origen del mismo y de sus productos. Eso sí, probablemente haga que te sientas “obligado” a comprar algo (también regateando) o dejar una propina. La realidad es que no hace falta, aunque siempre lo agradecerán.