La primavera (de marzo a mayo) y el otoño (de septiembre a noviembre) son las mejores ventanas: cielos despejados, buenas vistas del Himalaya y los grandes festivales religiosos (tsechus). El invierno es frío pero seco y con menos afluencia, y el verano coincide con el monzón, con lluvias y nubes. A cambio, disfrutarás de paisajes verdes y menor afluencia turística.
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