La primavera (abril a junio) y el otoño (septiembre a noviembre) ofrecen el mejor equilibrio: clima agradable, menos turistas y precios más razonables. La primavera es el momento de los jardines de Versalles y los castillos del Loira; el otoño, el de la vendimia en Borgoña y Burdeos. Julio y agosto son los meses de más afluencia y calor, y buena parte de los propios franceses se va de vacaciones, con lo que muchos comercios de las ciudades cierran. Si vas a la Provenza, ten en cuenta que la lavanda florece entre finales de junio y mediados de julio.
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