Con una semana se recorre lo esencial: Bucarest, los castillos de Peleș y Bran, y las ciudades medievales de Brașov, Sibiu y Sighișoara. Ocho días permiten además sumar algo distintivo (el delta del Danubio, los monasterios pintados de Bucovina o una ruta en locomotora de vapor) que es lo que convierte el viaje en algo más que un recorrido de castillos. Para conocer también Maramureș y sus iglesias de madera harían falta diez o más.
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