Los meses de temporada baja (noviembre a marzo) son los más económicos, pero conviene saber qué se compra: en la costa, buena parte de la infraestructura turística cierra, los ferris a las islas reducen frecuencias y bañarse queda descartado. Si el objetivo es ahorrar sin renunciar al viaje, mayo y septiembre son la respuesta real: precios sensiblemente por debajo de los de agosto, con el destino a pleno rendimiento.
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