De junio a septiembre es la mejor época: los puertos de montaña abiertos, los trenes panorámicos a pleno rendimiento, senderismo y los lagos en su esplendor. Diciembre a marzo es la temporada de esquí y de los paisajes nevados. Mayo y octubre son la apuesta de quien quiere buen tiempo, precios más bajos y menos gente. Para ver lo alto de los Alpes (el Jungfraujoch, el Cervino), el verano es lo más seguro.
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