Depende de qué Austria busques, porque son dos destinos distintos. De mayo a septiembre, con temperaturas suaves, es la mejor franja para recorrer Viena y Salzburgo a pie, navegar el Danubio y caminar por la región de los lagos. En invierno, Austria se convierte en un destino alpino: esquí en el Tirol, y en diciembre unos mercados de Navidad que están entre los más bonitos de Europa. Las temporadas intermedias (mayo y septiembre) ofrecen buen clima sin las aglomeraciones del verano.
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