Depende de qué busques, porque Islandia son dos destinos distintos. En verano (junio-agosto), el sol apenas se pone, todas las carreteras están abiertas, se accede al interior y a los fiordos, y se pueden ver frailecillos y ballenas. Es la mejor época para recorrer la isla entera.
En invierno (octubre-marzo), llegan las auroras boreales, las cuevas de hielo y los paisajes nevados, aunque muchas carreteras del norte y el interior cierran y las horas de luz se reducen a cuatro o cinco.
Mayo y septiembre ofrecen el equilibrio entre acceso, luz y precio.
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